miércoles, 26 de septiembre de 2012

Trabajemos con Textos.
Expansión Griega.
 

Los Griegos y el mar.
 
Los griegos fueron navegantes desde tiempos remotos. Las costas recortadas y los puertos naturales favorecían su contacto con el mar. Eso les facilitó irse de sus polis y fundar otras en las costas del Mediterráneo y del mar Negro. A lo largo de esos años fueron mejorando sus técnicas de navegación, sobre todao a medida que se desarrollaba su comercio. Las naves eran a vela y remos, cargaban abundante mercadería. Si bien eran buenos navegantes, sólo se hacían a la mar cuando el tiempo era favorable: desde marzo a setiembre. Los mayores peligros  que debían enfrentar eran las tempestades y los piratas, que abordaban los barcos, se apoderaban de las mercancías y verndían como esclavos a la tripulación y los pasajeros.
 
 Descripción del geógrafo Estrabón sobre la fundación de Siracusa.
 
"Arquías, navegando desde Corinto, fundó Siracusa por la misma época en que fueron fundadas Naxos y Megara. Se asegura que cuando Miscelo  y Arquías fueron a Delfos a consultar el Oráculo les preguntó  el dios si prefieren riquezas o salud. Arquías escogió riqueza, Miscelo salud, y entonces el Oráculo asignó al primero Siracusa para que la fundase, y al segundo Crotona [...] Al ir hacia Sicilia, Arquías dejó una porción de la expedición establecerse en Corcira. El segundo expulsó a los Liburnos, que la ocupaban y fundó una factoría. Arquías prosiguiendo a establecerse su viaje, se encontró con unos dorios que se habían separado de los fundadores de Megara, los tomó consigo y, juntos fundaron Siracusa [...]
 
Estrabón, VI, 2, 4.
 
 
Consultando al oráculo.
 
Los griegos no salían al mar a fundar nuevas ciudades sin segurarse bien que los dioses apoyaban su aventura. Por seo, antes de partir, pasaban por el santuario de algún  diós a consultar sobre la pertinencia de su viaje. El más famoso de los oráculos era el del Dios Apolo en Delfos.  Este contestaba  las preguntas a través de la pitonisa, una dediadora que entraba en trance e interpretaba el mensaje del dios. En caso  de que la respuesta favorable, los emig4qantes partían trasladando el fuego sagrado de la ciudad que abandonaban, con la que quedaban atados por lazos especiales.
 
 
Oráculo.
 


Un oráculo (μαντειον) es una respuesta que da una deidad por medio de sacerdotes, o de la Pitia o Pitonisa griega y romana, o la Sibila, o incluso a través de interpretaciones de señales físicas (tintineo de campanillas, por ejemplo), o de interpretaciones de símbolos sobre piedras, como las Runas, o de interpretaciones de símbolos sobre cartas, como el Tarot, o de sacrificios de animales. Por extensión, se llama oráculo al propio lugar en que se hace la consulta y se recibe la respuesta (el oráculo). 

martes, 25 de septiembre de 2012

El origen de la cultura Clásica.


Expansión Griega.

En el primer cuarto del siglo VIII a.C. se observan cambios en la estructura de la milicia, tanto en la táctica como en las armas. Florece entonces el ejército de los hóplitas, que paulatinamente se iría implantando en el mundo griego. Su armamento era mucho más ligero y de mayor capacidad ofensiva y la formación de ataque se componía de una línea cerrada, donde el individuo era considerado como una parte de la colectividad. Este ejército necesitaba muchos soldados capaces de financiarse el equipo y sólo se podían conseguir tirando del campesinado. De esta forma, con una responsabilidad cívico-militar, los hóplitas pasaron a ocupar un puesto importante en la sociedad griega arcaica, aunque el oligarca tuviera que consentir la formación del mismo.

Otro factor de gran relevancia es el comercio. Aunque por aquella época estaba en manos de los fenicios, los griegos, basándose en la experiencia de ésos (por ejemplo, adoptaron su forma de navegación y la estructura de los barcos), supieron crear su propia red de comercio, a pesar de que no era ésa su intención en un primer momento. Concretando, el asentamiento de núcleos griegos en tierras ultramarinas abrió nuevas perspectivas, mercados inexplorados, pero ellos no pensaron en fundar colonias para tejer su entramado comercial.

El comercio griego se pudo desarrollar gracias a embarcaciones dedicadas a tal efecto, pensadas para transportar gran cantidad de carga.

El comercio griego se pudo desarrollar gracias a embarcaciones dedicadas a tal efecto, pensadas para transportar gran cantidad de carga.

Es interesante remarcar que uno de los puntos que favoreció esta expansión es la adaptación del alfabeto fenicio, ya que hasta aquel momento se empleaba el sistema silábico propio de los Minoicos, que poco a poco cae en desuso en favor del nuevo sistema alfabético fenicio. Pero no sólo los griegos empezaron a emplear este nuevo método, sino que muchos otros pueblos del área oriental del Mediterráneo lo adoptaron, dando pie a que empiecen a existir afinidades entre grupos poblacionales que hasta el momento eran completamente diferentes.

La segunda razón que llevó a la expansión es la acumulación de poder de estas polis dispersas por todo el mundo conocido, gracias a que la cultura griega se estaba extendiendo por todo el Mediterráneo y el comercio y las manufacturas enriquecían y hacían cada vez más poderosas a las polis. Todo ello, contribuyó a que en el S.IV a.C. Grecia se convirtiera en la economía más avanzada del Mundo: se sabe que el salario medio, en términos de grano, de un trabajador medio griego era de unos 13 kg., más de cuatro veces el de un trabajador egipcio, que era de unos 3 kg.

Parece inverosímil que esta actividad pudiera darse en el estado en el que se encontraba la Grecia arcaica. En efecto, era inexistente en un principio: no había excedentes en la agricultura que permitieran la puesta en venta de los productos y los artesanos o demiurgos se limitaban a abastecer a su vecindario y a los nobles de la ciudad. El paso del tiempo modificó estas circunstancias, aunque no en todas las ciudades se produjo con la misma celeridad. Los artesanos, en buena parte extranjeros, y la producción de vino y aceite contribuyeron a lograr los excedentes vitales para el comercio. Esto también ayudó a la introducción de la moneda en el siglo VII a.C.

Esta estabilidad, hizo que se volviera a abrir la comunicación entre las poleis y las colonias jonias de la península de Anatolia, fundadas en la Edad Oscura. Asimismo, los griegos se relacionaron con otros pueblos comerciantes para el intercambio de materias primas. Valga como muestra de ello el interés puesto en el puerto de Al-Mina, situado en la desembocadura del río Orontes, que se dedicaba de manera exclusiva, al parecer, al comercio entre el mar Egeo y la región de Siria, la cual importaba material traído desde tierras lejanas.

Además establecieron contacto con la poderosa Cartago, colonia fenicia que impulsaba crear su propio imperio comercial con establecimientos en el sur de Hispania, tales como Cartago Nova y Malaca, en las islas Baleares, el oeste de la isla de Sicilia, Córcega y Cerdeña. Para la colonización griega, fue una verdadera suerte que los fenicios y los púnicos se mantuvieran en los límites de su estrecho eje, sin mostrar voluntad de salirse del mismo.
Finalmente, cabe reseñar algunos hechos puntuales que determinaron las expediciones coloniales. La excepción del puerto de Al-Mina en la zona siria es uno de ellos, al igual que Naúcratis en Egipto, pues no era una colonia, sólo eran unos cuantos mercaderes griegos que se limitaban a intercambiar mercancía con Asia. La presión persa sobre Focea hizo huir masivamente a sus habitantes a Córcega; los hijos ilegítimos de las espartanas, al no tener derechos cívicos, resolvieron en la fundación de Tarento, en el sur de Italia; una ola de calcidios marchó a Region, también en el sur de Italia, por causa de las luchas con los eretrios por el dominio de la llanura lelantina o cómo, según las leyendas, Archias partió de Corinto para fundar Siracusa por el asesinato de un joven.



La colonia de Emporion, actual Ampúrias, en Catalunya fue una de las más importantes en el territorio de Iberia.

La colonia de Emporion, actual Ampúrias, en Catalunya fue una de las más importantes en el territorio de Iberia.

Qué era y cómo se fundaba una colonia.
La palabra que en griego define exactamente una colonia es apoikia, que literalmente significa “casa lejos”. Tal y como hemos detallado anteriormente, una apoikia era una polis, si bien ésta dependía de la polis de la que se había trasladado el estilo de vida griego: la metropolis.


La creación de la apoikia implicaba el traslado de parte de la población de la metrópolis hasta el lugar en que se iba a fundar la nueva polis. Hay que remarcar que la colonización no era una migración, sino más bien una expansión de la metrópolis que le permitía enriquecerse con nuevas tierras. También se diferencian en que la migración es propia de un estado primitivo que no tiene un modo de vida ni una identidad diferenciada, mientras que la otra presupone una experiencia de civilización superior.

No sólo existían las colonias como la apoikia. Existían otros términos que tienen un contenido semántico distinto. El primero de ellos es klerukía, “tierras del cultivo”, que hace referencia a una clase especial de colonias de Atenas, desarrollada en la Época Clásica, cuyos objetivos eran diferentes a los de una apoikia. Debido a eso, su estado jurídico y el de sus habitantes era distinto al de las apoikias, pues dependían de la metrópolis teniendo que ajustarse a sus normas. El segundo es emporion, que se refiere a una colonia orientada al intercambio comercial, cuyas características difieren de los dos términos comentados antes.

La fundación de una colonia y las relaciones con la metrópolis.
Una apoikía se fundaba cuando una poleis deseaba expandirse, si bien existían también iniciativas privadas para llevar a cabo tal empresa o colonias que fundaban sus propias colonias. Una vez que se tenía claro que se deseaba fundar una nueva colonia, en la metrópolis elegían ante todo el lugar de colonización y consultaban a los dioses, que debían dar el beneplácito. A continuación se elegía al oikistés, o fundador, que siempre procedía de una familia aristócrata; por último, se ordenaba el reclutamiento de los colonos, que solía ser de una décima parte de la población de la polis, siempre voluntarios a no ser que no existieran, con lo que el reclutamiento era forzoso y se llevaba a cabo por sorteo. Esta decisión afectaba a todos los ciudadanos libres y además se tenía que respaldar con una serie de sanciones colectivas, entre las que siempre se incluía la renuncia a la ciudadanía de la metrópolis por parte de los que se marchaban.


Una vez que la expedición llegaba al lugar elegido para asentarse, se llevaba a cabo el acto fundacional de la apoikía. Éste, gozaba de un aspecto muy religioso y simbólico, ya que primero se había consultado en la metrópolis a los dioses y de ésta se había traído el fuego sagrado, que simbolizaba la unión de ambas ciudades. La ceremonia era oficiada por el oikistés, que depositaba el fuego sagrado en un templo de la colonia dedicado a los dioses de la patria. Tal relevancia dentro de la nueva colonia, podría inducirnos a pensar que el oikistés gozaba de unos poderes casi absolutos, al menos hasta que el nuevo enclave dispusiera de un cuerpo de magistrados y las instituciones oficiales estuvieran constituidas.

Actualmente se desconoce el grado de intromisión de la metrópolis en el dictamen de leyes por las que se regía la colonia. Es de suponer que el oikistés recibía directrices al respecto, y seguramente existiera una independencia institucional, una vez que la colonia se había “puesto en marcha”. Una vez que el oikistés había completado su misión, dejando la colonia lista para seguir su camino, se desconoce si debía regresar o no a la patria. Si se tiene claro que los colonos no podían regresar a la metrópolis a no ser que tuvieran algún vínculo familiar, si bien generalmente cuando realizaban el traslado, se trasladaban con su familia al completo.

Obviamente, la colonia seguía unas pautas sociales basadas en las de su metrópolis, pero adaptadas a las nuevas condiciones geográficas, económicas y sociológicas del nuevo entorno. A pesar de esta independencia de la apoíkia, era un orgullo para la metrópolis el que se supiera que existía una población próspera en otro lugar diferente, nacida a partir de sus propios ciudadanos. Existen algunos casos como las de Masilia o las fundaciones tardías de la tiranía corintia que, concebidas para robustecer su esfera de influencia, estaban sometidas a una relaciones de “vasallaje” político. O el de las colonias de la ciudad de Sínope, que pagaban una serie de tributos entendidos como respuesta al usufructo de las tierras de cultivo, cuya propiedad pertenecía al estado de la metrópolis en último término.

En cuanto a religión, como ya se ha mencionado, se transportaba el fuego sagrado de la metrópolis a la colonia y se hacían los rituales oportunos a los dioses estatales. La colonia enviaba delegados especiales y ofrendas a la polis de origen con motivo de las fiestas mayores y, al ser una relación recíproca, la metrópolis mandaba enviados para los actos solemnes del lugar. Este puesto honorífico de los dioses griegos no quiere decir que sólo los adoraban a ellos sino que se desarrollaron otros cultos de deidades autóctonas a la manera griega.

La existencia de estos lazos de unión inmateriales, explica el hecho de que las colonias pidieran ayuda a la metrópolis en caso de necesidad. Ello no implicaba que si las colonias entraban en conflicto con otra población, la metrópolis tuviera la obligación de intervenir. Hay que añadir que ni siquiera coincidían en enemigos y aliados, ya que cada una gestionaba su política exterior.


Las relaciones con su nuevo entorno.

Si bien los griegos no se dedicaban a penetrar en los territorios en cuyas costas se instalaban, necesitaban obtener el consentimiento de los habitantes oriundos del lugar a fin de establecer una relación cordial que les favoreciera tanto para su definitivo asentamiento, como para su explosión comercial. Lo más común es que, debido a la superioridad social y cultural de los griegos respecto al de estas sociedades, más primitivas, se llegara a acuerdos pacíficos, si bien en casos como los de Siracusa o Bizancio, se tuviera que repeler y esclavizar a los habitantes originarios del lugar. Las relaciones pacíficas eran muy ventajosas para ambos mundos, pues existía un continuo flujo de mercancías, producto de sus industrias, que los indígenas podían utilizar y a cambio, los griegos recibían materias primas, que les eran necesarias.

Entre los griegos y los fenicios, no existió prácticamente ningún problema a la hora de repartirse las diferentes áreas de influencia, puesto que ambos respetaban por igual las de sus contrarios. Quizá la única excepción a este acuerdo tácito sería el establecimiento de los milesios en Naucratis, que era una factoría griega en el Bajo Egipto.

En color azul más oscuro mostramos las áreas sin visibilidad para la navegación costera practicada por los griegos.
En color azul más oscuro mostramos las áreas sin visibilidad para la navegación costera practicada por los griegos.

Las diferentes oleadas colonizadoras.
La primera migración de la que existe registro histórico, tuvo lugar en pleno auge del mundo micénico, entre el 1.400 y el 1.200 a.C., y en el que encontramos dos casos: Mileto y Colofón. El primero de ellos corresponde a un puerto de mercancías, respetado por la potencia dominante en Anatolia entonces, los hititas. Los griegos acudieron allí en busca de materias primas, situándose en el lugar ideal para crear un puerto y para autoabastecerse con las tierras de alrededor.


La segunda migración, se produjo con la colonización en el litoral minorasiático. Pero aquí no se puede hablar de colonización en el sentido estricto, pues se podría considerar que fue la última de las fases de los movimientos de pueblos típicos de la Edad Oscura, que llevó al asentamiento de estas tribus en Asia Menor. Posteriormente estas ciudades se transformaran en la cuna de la ciencia y del pensamiento griegos, ya que florecerán muy tempranamente.

La tercera oleada migratoria se puede dividir en dos fases: la primera va desde mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo VII a.C. y la segunda, desde mediados del siglo VII a.C. hasta el año 500 a.C. Los territorios afectados serán principalmente el sur de Italia y Sicilia y las ciudades griegas participantes en esta primera fase son Calcis y Eretria, dos poleis eubeas protagonistas indiscutibles, y posteriormente, Corinto y Mégara. En menor medida lo hicieron también los peloponesios, los locrios y los procedentes de apoikias anteriores.

Al percibir la monopolización de algunas áreas geográficas realizada por determinadas ciudades, surge la duda sobre en qué medida puede hablarse de empresas formadas por sus propias ciudadanos o más bien hay que considerarlas como agentes colonizadores, encargados de organizar la emigración a toda un área.

Puede pensarse que el conflicto en el que se encontraban estas ciudades fuera más agudo que en otras, pues quizás la falta de tierras se debiera a su situación geográfica (unas insulares y otras localizadas en una estrecha franja). Pero si se observa la situación de las demás, no cabe duda de que no fue así necesariamente. No se ve bien cómo una sola ciudad podría suministrar tantos colonos en tan poco tiempo. Parece claro que actuaba como organizadora, encauzando el exceso de población humana o los voluntarios que quisieran emigrar a áreas más amplias.

La segunda fase de la tercera oleada migratoria, se caracterizó por la sustancial ampliación geográfica, alcanzándose el extremo occidental del Mediterráneo: sur de la Galia, el litoral occidental de la Península Ibérica, Egipto, la Propóntide, la zona noreste del mar Egeo y el Ponto Euxino.

En ese momento, Mileto monopoliza la expansión del Mar Negro mientras Fócea y Samos se encaminan hacia la parte occidental mediterránea. Los cretenses y los rodios afianzan la presencia griega en Sicilia con la fundación de Gela. Además hay que añadir el desarrollo ulterior de las tareas colonizadoras en la Magna Grecia y Sicilia, logrado en gran parte gracias a las primeras colonias.

A esta ampliación de los dominios griegos colaboró en buena medida el factor comercial. No es que la finalidad colonial cambiara, pues se seguían buscando tierras aptas para el cultivo, pero los intereses comerciales iban aumentando con el tiempo, motivados por la apertura y la explotación de las nuevas zonas con el siguiente aumento de las relaciones entre las distintas partes del mundo griego. A su vez esto servirá para crear establecimientos de carácter estratégico, si bien su naturaleza determinaría sus dimensiones, más reducidas, y su menor importancia numérica.

Restos del naufragio de un mercante griego en el Mar Negro, frente a Bugaria, hallados por el Profesor Ballard en 2002. Se supone que el buque se hundió entre el S. V y III a.C. (Cortesía National Geographic).

Restos del naufragio de un mercante griego en el Mar Negro, frente a Bugaria, hallados por el Profesor Ballard en 2002. Se supone que el buque se hundió entre el S. V y III a.C. (Cortesía National Geographic).

Consecuencias de la colonización griega.
La colonización griega del Mediterráneo fue supuso una verdadera revolución de consecuencias que se prolongan en el tiempo hasta el día de hoy, puesto que somos herederos directos de esa cultura clásica. Sin duda, gracias a este movimiento migratorio, el mundo actual es tal cual el que conocemos. A nivel interno, la propia estructura social del mundo heleno cambió para siempre, desarrollándose formas de gobierno, instituciones… que darían lugar a la Grecia Clásica, posibilitando el auge de esta cultura sobre sus semejantes en la zona.


A nivel externo, la expansión griega dio un impulso vital al comercio, abriendo nuevas vías de negocio y nuevas rutas comerciales, haciendo del Mediterráneo el nexo de unión entre diferentes pueblos. El aumento del comercio, el que más el agrícola y alimenticio, se extendió a un nuevo tipo de consumidores y productores, los indígenas. Además las poblaciones se especializaron en productos determinados: Atenas exportaba aceite, por lo que hay ánforas áticas repartidas por todo el Mediterráneo, al igual que el vino, exportado por Quíos en unas jarras especiales. Otras mercancías eran los productos de lujo, perfumes sobre todo, provenientes de Asia, que experimentaron un gran auge gracias al poder adquisitivo de las colonias.

Este enriquecimiento se debe a la competitividad del precio del trigo procedente de estas regiones, muy competitivo por su buena calidad y su escaso coste, frente a un trigo escaso y de mala calidad producido en Grecia por los pequeños propietarios. Esta razón da pie a que la emigración a otras zonas sea cada vez más concurrida. Esto no quiere decir que se alterara la organización económica profundamente, pues la agricultura sigue siendo la base económica, aunque los mercaderes se hicieran más ricos y los pequeños propietarios tuvieran que cambiar de profesión y emplearse en el sector comercial. El comercio también da pie a la aparición de la moneda en el siglo VI a.C. y a la utilización de la plata como patrón de intercambio.

En política se reestructuró el aparato militar transformándose en una milicia popular de hoplitas confirmándose su eficacia y generalizándose dentro de la estrategia militar griega. Aparece la táctica de la falange, que usa tanto a hoplitas como a aristócratas para componer el comportamiento de esta formación en la que importa la colectividad, no el individuo. Esto tiene unos resultados patentes en la vida política de cada polis: la primacía de la libertad del ciudadano a toda consta y por encima de todo, la participación ciudadana en las decisiones estatales a través de las Asambleas populares y la sinonimia entre soldado y ciudadano, ya que sólo tenía derechos políticos el que participaba en la guerra y viceversa. Generó también problemas de índole jurídica relacionados con el sistema de concesión de la ciudadanía de los colonos, que dejaban de tener derechos políticos en su metrópolis.

Por último, cabe señalar que los principales focos culturales de la época arcaica se sitúan en las colonias. Así, con el paso del siglo VI a.C. al V a.C. la filosofía griega nace en Asia Menor con Heráclito de Éfeso que se contrapone a Parménides de Elea, que será la sede de la escuela eleática siguiendo los pasos de sus predecesores Tales de Mileto, Anaxágoras y Empédocles. Pitágoras procedía de Samos aunque adquirió fama en Crotona, en Abdera nacieron el atomista Demócrito y el posterior sofista Protágoras.

Se iniciaba una nueva época en la Historia Antigua de la que actualmente somos herederos

lunes, 24 de septiembre de 2012


Mapas de la Expansión Griega
Colonización Griega. En él se muestran las zonas donde los griegos ubicaron sus colonias.



Mapa de la expansión colonial griega.

martes, 18 de septiembre de 2012


LA POLIS”

“Los distintos ámbitos espaciales de Grecia presentaban las mismas características físicas: se trataba de tierras montañosas y muy poco fértiles.

Es difícil medio geográfico contribuyó a aislar a las distintas comunidades. De allí que la unidad de quienes hab¨[ itaron el mundo griego fuera cultural y no política. En la antigüedad nunca existió un  estado que englobara a todos los griegos, ni un país llamado “Grecia”. Fueron los romanos, siglos más tarde, quienes llamaron “griegos” a los habitantes de las costas del mar Egeo.

Sin importar el dialecto que hablaron, los griegos se llamaban a sí mismos helenos, ya que se consideraban descendientes de un ser legendario de nombre Heleno (forma masculina adoptada por la diosa luna Helen), por eso, la comunidad cultural que conformaron se conoce como Hélade. Las palabras Hélade y heleno se hicieron corrientes durante el siglo VIII a. C.  La Hélade era entonces su mundo cultural y no un Estado, ya que los griegos estaban organizados en multitud de ciudades-estados o polis, Las polis eran independientes y, a menudo, rivales entre sí.

Sin embargo, la fragmentación que caracterizó a la Hélade no se explica del todo por su geografía. Sin duda incluía algo no menos importante que  los condicionamientos geográficos; la convicción de los griegos de que la polis, la ciudad, era la única estructura adecuada para la vida civilizada. Como afirma Aristóteles en su obra LA POLÍTICA “la Polis fue la Patria de los Griegos”.

 

El paisaje Griego.

[…]Extranjero, te encuentras en la comarca más deliciosa de la tierra […] donde los árboles cargados de frutas diversas, nada temen ni al sol ni a los vientos tempestuosos […]. Crece aquí, cual yo nunca lo he oído […], el árbol que nunca envejece […], florece muy bien en esta tierra el olivo, de azulado follaje […], lo defienden el ojo de Zeus protector, y la de los brillantes ojos, Atenea […]”.

Sófocles, Edipo en Colono.

 “[…] Imagínese un vallecito cerrado, pasturas junto a unos arroyos, bosques en los declives del terreno, unos campos, viñedos y olivares suficientes para alimentar a unas docenas de millares de habitantes, raramente más de 100000, y después una colina que pueda servir de refugio en caso de ataque y un puerto para las relaciones exteriores, y se tendrá una idea de lo que era para un griego un Estado autónomo y soberano”.

G. Glotz. La ciudad griega.


“[…] Vayamos por el campo, por terrenos cultivados por el hombre […] te enseñaré el camino que sube a la ciudad, que está cercada por alto y torreado muro y tiene a uno y otro lado un hermoso puerto de boca estrecha a donde son conducidas las embarcaciones, pues hay un lugar seguro para todas. Cerca de un magnífico templo de Neptuno, se halla el ágora […] Hallarás junto al camino, un hermoso bosque de álamos, en el cual mana una fuente y a su alrededor se encuentra un prado allí tiene mi padre una viña floreciente […]”.

Homero. La Odiesea.

sábado, 11 de agosto de 2012

Actividad sobre Pueblos indígenas americanos.
  1. investiga junto con tus compañeros las características de las de los aztecas y comparálos con los mayas, los incas y los pueblos indígenas de la Banda Oriental.
  2. Realiza un cuadro comparativo con el pueblo que hayan elegido además de los aztecas.
  3. Busca imágenes sobre los aztecas y el pueblo que hayan elegido para explicar con tus compañeros.
No olviden que siempre es mejor realizar mapas identificar correctamente los espacios geográficos.
Deben recordar que esta actividad la deben presentar juntos, pero no es necesario estudiar el tema en grupo, (también obviamente pueden reunirse para realizarla). Este trabajo es para presentar desde el lunes 20/8 hasta el 22/8.

jueves, 2 de agosto de 2012

así es como se cree era en realidad la ciudad de Tenochtitlan.


Esta última imagen les muestra como era reprentado Tenochtitlan al momento de la conquista española.

Ficha de Historia nº4. 1os años del  Liceo nº3.                                                                                                Prof. V. Altez
 
Civilización Azteca
Según la leyenda, cumplidos 130 años después del la creación del quinto Sol, los aztecas salieron de Chicomóstoc --lugar de las Siete Cuevas--, de donde partieron junto a los xochimilca, los chalca, los cuitlahuaca, los de Tacuba, Coyohuacan, Azcapotzalco y Culhuacan. Más concretamente, Aztlan --lugar de las Garzas--, localizado posiblemente en el occidente de México, fue de donde partieron, uniéndose a las tribus anteriores en Culhuacan, lugar donde recibieron por dios a Huitzilopochtli (Colibrí Hechicero), que tenía la valiosa habilidad de hablar para darles buenos consejos. Iniciaron su peregrinaje (en un año "Ce Técpatl") desde principios del siglo XII de la Era Cristiana, en busca de la Tierra prometida por su dios tutelar: una zona pantanosa en la cual estuviera un nopal sobre una roca y sobre él una águila devorando una serpiente.
 Cuatro personas guiaban al pueblo --los cuales llevaban a cuestas al recién adquirido numen--: Quauhcóatl, Apanécatl, Tezcacoácatl y Chimalma (ésta última, una mujer).
Se desplazaron hacia el sur, por el bajío, dedicados a la caza y la agricultura, y en cada lugar donde se establecían momentáneamente, hacían un altar a su dios para adorarlo. Permanecían un año o más en un lugar determinado, mientras los exploradores buscaban nuevas tierras donde asentarse.

Los aztecas fueron los últimos en llegar al Valle de México, por Tula y Zumpango, dominado entonces por señoríos de origen tolteca. Fueron mal recibidos y vagaron durante años sin poder establecerse. Buscaron refugio en el señorío de Azcapotzalco, y con la autorización de éstos se establecieron en Chapultepec. En este lugar fue sacrificado el hijo de una mujer (tenochca) que los chichimecas habían raptado y llevado a Mechuacan (Michoacán). Huitzilopochtli se les apareció a los aztecas, y les dijo que enterrasen el corazón del sacrificado en un lugar que se llamó Tenuchtitlan, porque en aquel lugar había de ser su morada, y allí estaría él; lugar donde posteriormente fue fundado México-Tenochtitlan.
Huitzilopochtli (Borbónico 34)
Las fricciones comenzaron cuando los jóvenes aztecas invadieron Tenayuca para robar mujeres. Los ofendidos, aliándose a los tepanecas, culhuas y xochimilcas, llevaron a cabo una expedición punitiva en la cual tomaron como prisionero al jefe azteca, Huitzíhuitl, junto a gran parte de la tribu, los cuales tuvieron que ir a vivir a Culhuacan como siervos. El resto huyó a las orillas del Lago de Texcoco, donde se establecieron.
Sin embargo tiempo después, Cóxcox, soberano de Culhuacan entró en conflictos con Xochimilco y acudió a sus vasallos aztecas en busca de ayuda. Los tenochcas (tan sólo 10 de ellos, según nos cuenta la leyenda), se precipitaron al ataque y tomaron no menos de treinta prisioneros, a los cuales cortaron una oreja. Ante tal hazaña el prestigio bélico de los tenochcas creció tanto que éstos recibieron a la hija de Cóxcox en matrimonio para su caudillo. Sin embargo, los tenochcas desollaron a la joven en honor de una diosa de la naturaleza, Toci. Cóxcox, horrorizado, mandó exterminar a los aztecas, quienes huyeron al lago uniéndose a sus hermanos de tribu que ya se habían establecido allí. Según la leyenda, hacia el año 1325, aproximadamente, encontraron la Tierra esperada, en un islote del lago, encontraron la Tierra esperada, en un islote del lago, donde fundaron Tenochtitlan.
Economía.
  Los aztecas eran predominantemente agricultores, de maíz, frijoles, ají, tomate, aguacates, girasol, calabazas, tabaco, sandías, melones y cacao que se consideraba la semilla de este como moneda de gran valor a la hora de comercializar. La técnica de producción se realizaba sobre “chinanpas” (islas artificiales construidas sobre las aguas del lago Texcoco, dónde todo el tiempo existía una tierra fértil y húmeda). Estas islas permitían una producción intensiva a la que se le  sumaba, la caza de ocas, perdices y patos y  la pesca.
La agricultura aseguraba el abastecimiento de alimentos para la sociedad. El sistema de clanes reconocía que los frutos de la tierra eran para el sostenimiento de la tribu, siendo por lo tanto sencillamente natural que la tribu poseyera y administrara la tierra sostenía a sus miembros. Las continuas guerras y los gastos públicos exigían la explotación de extensas parcelas.
       La industria textil produjo varios tejidos de algodón y piel de conejo. Trabajaron los metales con los que hacían cuchillos, y hachas. También hacían cerámicas y joyería.
 Organización Social
      Los aztecas pasaron rápidamente de una sociedad igualitaria, a una altamente estratificada. La base de su organización estaba en el calpulli, una especie de clan que agrupaba a gente proveniente de un antepasado común, habitaban en un mismo barrio y eran propietarios de una tierra común. Cada uno, tenía jefes locales o calpolec, que era un cargo hereditario. Existían diferencias de clase, pero con cierta movilidad según mérito, principalmente en lo militar y religioso. La estructura puede verse como una pirámide, en cuya base están los esclavos (tlatlacotin), muchos capturados en guerra; el pueblo (macehualtin) compuesto por campesinos y mano de obra para las construcciones monumentales; el ciudadano común, que debía pagar tributo de acuerdo a su actividad y participar del ejército. Entremedio, mercaderes, luego pequeños comerciantes y artesanos. Y en la cúspide, la nobleza, que controlaba el poder político, económico, religioso y militar, encabezada por el tlatoani, elegido por un consejo entre los parientes del tlatoani fallecido. La nobleza estaba dividida entre militares, sacerdotes y funcionarios civiles, cada uno con una carrera y con sus deberes y derechos. Como la clase está ligada por sangre, se casaban con parientes cercanos, para mantenerla. Las diferencias sociales también se manifestaban en las instituciones, ya que existían escuelas y tribunales para cada  estrato.
  


















 
Religión
La religión era el fundamento del Imperio Azteca. Cuenta con un panteón bastante amplio, encabezado por Uitzilopochtli, Dios del Sol y la Guerra; Tlaloc, Dios de la Lluvia; entre muchos otros. Según la mitología azteca, Quetzalcoatl, Dios del Viento, habría hecho renacer al pueblo en la última era, a partir de huesos y de su propia sangre. Por ello, los aztecas sentían la obligación de retribuirle con sangre, sobre todo para que el sol venciera a la oscuridad. Los sacrificios humanos pasaron a ser el ritual más importante. Los sacrificados provenían de distintas fuentes, había voluntarios y personas criadas para ello, para los cuales era un honor, pero también jugadores del Juego de Pelota, aunque la mayoría eran esclavos y prisioneros de las así llamadas “Guerras Floridas”, realizadas expresamente para este fin. El ritual se realizaba sobre piedras de sacrificio, donde la víctima, finamente ataviada, era sostenida por cuatro sacerdotes, mientras un quinto le abría el pecho con un cuchillo de piedra, para sacarle el corazón, que era arrojado al fuego o devorado por el captor. También había decapitaciones y ahogos. Otros rituales tienen que ver con festividades que se celebraban para cada dios, en los que participaban grupos selectos de músicos y poetas-cantantes, danzantes y acróbatas. La música se aprendía en escuelas especiales, utilizando variados instrumentos como bastones de hueso, sonajas, tambores, caracoles de mar, gongs de madera, etc. Los aztecas creían en la vida después de la muerte, así, una de las entidades anímicas viajaba al más allá, dirigida al Mundo de los Muertos, al Cielo del Sol, al lugar de Tláloc o al Árbol Nodriza, según la causa y condiciones de la muerte del individuo.
La Guerra
Uno de los aspectos más llamativos de la cultura azteca es el sacrificio de prisioneros a los dioses que se realizaba en el Templo Mayor de México. Para proveerse de los miles de prisioneros necesarios para los sacrificios realizados con motivo de grandes celebraciones, como la coronación de un nuevo tlatoani, los aztecas establecieron un sistema de intercambio con sus enemigos. Puesto que los sacrificados debían ser prisioneros capturados en combate, las tres ciudades de la Triple Alianza -México-Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan- acordaba celebrar guerras periódicas con sus enemigos, las ciudades de Tlaxcala, Cholula y Huexotzinco. Estas guerras, llamadas floridas, parecen tener su origen hacia 1450. Ese año, según las crónicas indígenas, suceden una larga serie de desgracias, comenzando por una intensa nevada que heló las tierras y destruyó muchas casas. Le siguió una epidemia y una larga hambruna, tan excesiva que muchos vendieron a sus hijos a trueque de maíz en las provincias de Totonapan. Para afrontar el problema se reunieron los máximos gobernantes de de Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan, y "viendo que no cesaba la calamidad se juntaron todos tres con la señoría de Tlaxcalan a tratar el remedio más conveniente para este efecto: los sacerdotes y sátrapas de los templos de México dijeron que los dioses estaban indignados contra el imperio y que para aplacarlos convenía sacrificar muchos hombres y que esto se había de hacer ordinariamente, para que los tuviesen siempre propicios. (...) Xicoténcatl, uno de los señores de Tlaxcalan, fue de opinión, que desde aquel tiempo en adelante se estableciese que hubiesen guerras contra la señoría de Tlaxcalan y la de Tetzcuco con sus acompañados y que se señalase un campo donde de ordinario se hiciesen estas batallas y que los que fuesen presos y cautivos en ellas se sacrificasen a sus dioses, que sería muy acepto a ellos, pues como manjar suyo sería caliente y reciente, sacándolos de este campo; además de que sería lugar donde se ejercitasen los hijos de los señores, que saldrían de allí famosos capitanes y que esto se había de entender sin exceder los límites del campo que para el efecto se señalase, ni pretender ganarse las tierras y señoríos y asimismo había de ser con calidad que cuando tuviesen algún trabajo o calamidad en la una u otra parte habían de cesar las dichas guerras y favorecerse unos a otros..." (Ixtlilxochitl)
 
Además de proveer de prisioneros para el sacrificio y servir de ejercicio y mantenimiento para el ejército, las guerras floridas eran un mecanismo para lograr el ascenso social individual. Los guerreros destacados, aquellos que logran volver a su ciudad tras varias capturas de enemigos vivos, ganaban el respeto y la admiración de su pueblo y compañeros. Las capturas se realizaban tendiendo emboscadas y golpeando e hiriendo al enemigo con las macanas, las flechas y las lanzas. Como protección, los guerreros vestían cotas de algodón y escudos. El objetivo era atontar al enemigo y capturarle, en ningún caso matarle, una concepción bélica arraigada en el ejército azteca que sin duda le perjudicará a la hora de enfrentarse a los españoles.